Recuperar tu intestino no es lineal. Es un proceso más como un serrucho que en línea ascendente. Lleno de recaídas, días malos, pequeños retrocesos…
En clínica lo veo a diario: empezamos un plan y esperamos mejorar desde el minuto 1 sin volver atrás. Pero el intestino funciona distinto.
La microbiota necesita semanas/meses para cambiar su composición y funciones.
La mucosa intestinal se renueva rápido, pero la inflamación local, la permeabilidad y el equilibrio neuro-inmune tardan más en estabilizarse.
Subidas y bajadas ocurren por estrés, sueño corto, infecciones leves, viajes, reglas/menopausia, cambios bruscos de fibra o de dieta.
¿Qué significa esto en la práctica?
Que vas a tener días muy buenos y días reguleros. Si la tendencia es a mejorar (menos hinchazón, mejor ritmo, más tolerancia a alimentos), vamos bien aunque haya pequeños retrocesos. Pon la mirada en el medio largo plazo, nunca en el día a día.
Claves que sí funcionan (consistencia > perfección):
-Paciencia y plan simple que puedas repetir.
-Fibra: súbela poco a poco (2–5 g/sem), con agua suficiente y algo de movimiento diario.
-Proteína y comida real como base; ultraprocesados al mínimo.
-Gestión del estrés y sueño: el eje intestino-cerebro manda.
-Reintroducciones graduales: no eternices dietas de eliminación si ya controlaste síntomas.
-Diario breve (síntomas/estrés/sueño): decide con datos, no con el día suelto.
Señales de progreso (más allá del “hoy me hinché”):
-Menos urgencia y dolor, heces más formadas y regulares.
-Mejor tolerancia a raciones y variedad.
-Más energía y mejor descanso.
Consulta si… (red flags)
-Pérdida de peso no intencional, sangre en heces, fiebre, dolor nocturno que te despierta, vómitos persistentes o diarrea/estreñimiento que no remiten.
Cierro con lo importante: persistir. Haz las cosas bien, sin prisa pero sin pausa. Los altibajos no invalidan el proceso: lo normal es mejorar en serrucho, no en línea recta. Despacito, y buena letra.



